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Problemas
del pene
- Una
de las afecciones del pene, relativamente frecuentes son las infecciones.
Las infecciones en la cabeza, se denominan balanitis. Son sus causas: fricción
con ropa interior húmeda, uso de cremas anticonceptivas, y el herpes. También
puede verse en diabéticos.
- Las
infecciones se tratan con antibióticos.
- Desde
el punto de vista homeopático, pueden prevenirse mediante la toma del
medicamento de fondo o constitucional ya que, como sabemos, aumenta las
defensas.
- También
existen medicamentos de tropismo, para cubrir las modalidades de síntomas
locales.Entre estos, existen algunos que tratan los problemas de erección,
la eyaculación precoz, y todos los desórdenes funcionales.
VERRUGAS
Y LLAGAS EN EL PENE
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| Pequeñas
verrugas antes (izquierda) y después de ser extirpadas con
cirugía láser, la cual deja cicatrices pequeñas y rojizas |
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En
hombres, aparecen como racimos de bultos con una forma de coliflor en el
pene. También pueden aparecer en el ano y en el recto de los
homosexuales. Las verrugas no son dolorosas pero, sí, altamente
contagiosas. |
DESCRIPCIÓN
| Las
verrugas del pene, más frecuentemente denominadas verrugas húmedas o
venéreas, están entre las enfermedades de transmisión sexual más
comunes. |
CONSIDERACIONES
| La
inflamación del pene se llama balanitis en hombres circuncisos y la
balanopostitis en los que no lo son. A menudo el problema está
relacionado con la actividad sexual. Lo típico es que el hombre note la
inflamación pocos días después del contacto sexual. |
Puede
aparecer algún flujo junto con hinchazón e irritación. La piel
delantera del pene suele estar constreñida (fimosis) debido a la
inflamación y edema. A menudo los ganglios linfáticos de la ingle se
inflaman. |
CAUSAS
Las
verrugas en el pene son causadas por un virus papiloma. Este virus puede
sobrevivir cierto tiempo fuera del cuerpo, con lo que una persona podría
contraerlo en inodoros y otros objetos de esta índole.
Muchas enfermedades de transmisión sexual como:
Pueden causar llagas
e inflamación en el pene. Las infecciones por hongos, que también
pueden transmitirse sexualmente, son otra de las causas comunes. |
SIGNOS
Y SÍNTOMAS
Los
principales síntomas son:
- Formaciones
rojizas y con forma de coliflor en el pene
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- Ulceraciones,
ampollas o llagas en el pene que producen incomodidad y
ardor
- Inflamación
y dolor en los ganglios linfáticos de la ingle
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LLAMANDO
AL MÉDICO
| Ante
cualquier irritación, llagas, inflamación o crecimiento de verrugas en
el pene pida cita con el médico; especialmente se ha tenido contacto
sexual con alguien nuevo. |
TRATAMIENTO
| Tras un
riguroso examen, el médico indicará el tratamiento más adecuado a
base de medicamentos. |
CUIDADOS
| La
mejor opción es evitar su aparición, para ello: |
- Evite
tener múltiples parejas sexuales
- Use
condón si hay alguna posibilidad de contraer una infección
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- Evite
usar pantalones ajustados o ropa que pueda causar fricción
en el pene
- Evite
lavarse el pene con jabones perfumados
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Trastornos de pene, próstata y testículos
Las anomalías en el pene, la próstata y los testículos
pueden resultar tanto psicológicamente perturbadoras como físicamente
perjudiciales. El pene puede verse afectado por lesiones, inflamaciones o
infecciones, incluyendo las enfermedades de transmisión sexual. El cáncer de
piel también puede desarrollarse en el pene. Los defectos de nacimiento pueden
causar dificultades para orinar y para mantener relaciones sexuales.
El trastorno más común de la próstata es la hiperplasia
benigna, que dificulta la micción. Otros trastornos incluyen la prostatitis y
el cáncer de próstata (uno de los cánceres más frecuentes). El cáncer también
puede afectar a los testículos, amenazando la fertilidad y, si no se trata,
causa la muerte. Otros trastornos que afectan a los testículos incluyen la
torsión testicular y la hernia inguinal.
Lesión e inflamación del pene
Varias son las lesiones que pueden afectar al pene.
Enganchar el pene con la cremallera de los pantalones es muy frecuente, pero el
corte producido en general se cura rápidamente. Un corte o irritación que se
infecte debe ser tratado con antibióticos. Doblar excesivamente un pene erecto
puede causar dolor, dañar gravemente las estructuras que controlan la erección
y causar dificultades en las relaciones sexuales. El pene también puede
partirse parcial o completamente. En ciertos casos es posible volver a unirlo,
pero rara vez se recuperan completamente la sensibilidad y el funcionamiento
normales.
La balanopostitis es una inflamación generalizada de la
cabeza del pene (glande) y del prepucio. Dicha inflamación es habitualmente
debida a una infección causada por un hongo o una bacteria bajo el prepucio de
un pene no circunciso.
La inflamación causa dolor, picor, enrojecimiento, hinchazón
y finalmente puede derivar en un estrechamiento (constricción) de la uretra.
Los varones que padecen balanopostitis pueden llegar a desarrollar balanitis
obliterante xerótica, fimosis, parafimosis y cáncer.
En la balanitis obliterante xerótica, la inflamación crónica
provoca la aparición de una zona dura, de color blanco, cerca del extremo del
pene. En general, la causa es desconocida, pero puede producirse por una infección
o una reacción alérgica. El orificio de la uretra suele estar rodeado de esta
piel blanca gruesa, que no hace más que bloquear la salida de la orina y del
semen. Las cremas antibacterianas o antiinflamatorias pueden curar la inflamación,
pero en general la uretra debe volver a abrirse quirúrgicamente.
Fimosis
Tratamiento quirúrgico.
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La fimosis es una constricción o endurecimiento del
prepucio. Es una situación normal en un recién nacido o en un niño pequeño y
suele resolverse en la pubertad sin tratamiento alguno. En los adultos, la
fimosis puede ser el resultado de una irritación prolongada. Como el prepucio
endurecido no se retrae, puede afectar a la micción y a la actividad sexual. El
tratamiento habitual es la circuncisión.
En la parafimosis, el prepucio retraído no puede volverse
a colocar sobre la cabeza del pene (glande). La parafimosis puede curarse con la
circuncisión.
La eritroplasia de Queyrat es una zona rojiza y
aterciopelada claramente delimitada que se desarrolla sobre la piel del pene, en
general, sobre la cabeza o en la base de ésta. Este trastorno suele producirse
en varones no sometidos a circuncisión. Para confirmar el diagnóstico, el médico
puede tomar una pequeña muestra de piel para examinarla al microscopio (biopsia).
La eritroplasia de Queyrat se trata con una crema que contenga el medicamento
fluorouracilo. Como el área puede volverse cancerosa si no se trata a tiempo,
el médico la examina cada pocos meses durante y después del tratamiento. Como
tratamiento alternativo, puede extirparse el tejido anormal.
Tumores del pene
A pesar de que el cáncer de piel puede aparecer en
cualquier parte del pene, el punto más frecuente es la cabeza, especialmente en
la base. Los varones circuncisos rara vez presentan cáncer de piel en el pene.
Al principio, el cáncer suele manifestarse como un área rojiza con llagas que
no se curan en varias semanas pero que, en general, son indoloras. Habitualmente,
este cáncer es un carcinoma de células escamosas. Otros cánceres de piel en
el pene, mucho menos frecuentes, son la enfermedad de Bowen y la enfermedad de
Paget. El cáncer se extirpa quirúrgicamente, junto con una pequeña área de
tejido sano que lo rodea. Sin embargo, el médico intenta salvar tanto tejido
peneal como le resulta posible.
Otras tumoraciones en el pene pueden estar causadas por una
infección. Por ejemplo, una llaga pequeña, indolora, puede ser un signo de sífilis.
Las ampollas dolorosas, diminutas, con frecuencia deben su origen al herpes
simple. En muy raras ocasiones, las ampollas, que con el tiempo forman pequeñas
úlceras, pueden estar causadas por el chancro blando. Uno o más nódulos
protuberantes y consistentes en general son verrugas genitales, causadas por un
virus. Las formaciones pequeñas, consistentes y con diminutas depresiones (molluscum
contagiosum) están causadas por otro virus.
Priapismo
El priapismo es una erección dolorosa, persistente, que no
está acompañada de deseo sexual ni de excitación.
En la mayoría de los casos, el priapismo se produce como
consecuencia del uso de fármacos, o por motivos desconocidos. Otras causas
posibles incluyen un trastorno de la sangre, como los coágulos sanguíneos, la
leucemia o la anemia drepanocítica, un tumor en la pelvis o en la columna
vertebral y una infección de los genitales. La enfermedad probablemente se deba
a anomalías en los vasos sanguíneos y en los nervios que atrapan sangre en el
tejido eréctil (cuerpos cavernosos) del pene.
El tratamiento del priapismo depende de la causa. Si es un
medicamento, deberá suspenderse de inmediato. Si la causa parece ser una lesión
neurológica, la anestesia de la columna vertebral de manera continua puede
resultar de gran ayuda. Si la causa probable es un coágulo de sangre, éste
debe ser extraído quirúrgicamente, o bien debe realizarse una derivación quirúrgica
para restablecer la circulación normal en el pene. La mayoría de los casos de
priapismo puede tratarse drenando el exceso de sangre del pene con una aguja y
una jeringa e irrigando los vasos sanguíneos con líquido para eliminar los coágulos
u otras obstrucciones. También pueden utilizarse varios medicamentos,
dependiendo de la causa del problema. Las probabilidades de que un varón
recupere su función sexual son pocas si el priapismo no responde rápidamente
al tratamiento.
Enfermedad de Peyronie
La enfermedad de Peyronie es un engrosamiento fibroso que
provoca contracturas en el pene y deforma la erección.
La causa de la enfermedad de Peyronie, que afecta a los
varones adultos, es desconocida. El tejido fibroso que forma las contracturas
provoca una curvatura en el pene erecto que puede hacer difícil o imposible la
penetración sexual. La enfermedad puede causar erecciones dolorosas. El tejido
fibroso puede extenderse incluso hacia el tejido eréctil (cuerpos cavernosos),
impidiendo completamente la erección.
La enfermedad de Peyronie puede curarse por sí sola en el
curso de varios meses. Las inyecciones de corticosteroides en el área afectada
pueden ser útiles. En algunos casos, los síntomas pueden aliviarse con el uso
de tratamientos con ultrasonidos. Lo más habitual es que las áreas fibrosas
deban ser extirpadas quirúrgicamente. La cirugía puede curar la enfermedad
pero, en algunas ocasiones, puede provocar una cicatrización mayor que hace que
la situación empeore. La cirugía puede originar también impotencia.
Hiperplasia benigna de la próstata
La hiperplasia benigna de la próstata es una formación no
cancerosa (benigna) de esta glándula.
La hiperplasia benigna de la próstata es frecuente en los
mayores de 50 años. La causa es desconocida, pero puede tener que ver con los
cambios en los valores hormonales que se producen con el envejecimiento. La próstata
es una glándula que rodea la uretra y, si crece, puede estrecharla gradualmente.
Con el paso del tiempo, el flujo de orina puede resultar obstruido. Como
resultado, los músculos de la vejiga se vuelven más gruesos y fuertes para
poder empujar la orina hacia fuera. No obstante, cuando un sujeto con
hiperplasia benigna de próstata orina, la vejiga puede no vaciarse por completo.
En consecuencia, la orina se estanca exponiendo a la persona a infecciones y a
la formación de cálculos. Una obstrucción prolongada puede dañar los riñones.
En un varón con hiperplasia benigna de próstata, los fármacos que afectan
negativamente al flujo de orina, como los antihistamínicos, pueden provocar una
obstrucción.
Síntomas
La hiperplasia benigna de la próstata presenta los
primeros síntomas cuando la próstata agrandada comienza a obstaculizar el
flujo de orina. Al principio, el paciente puede tener dificultades al comenzar a
orinar. También puede sentir que la descarga de orina ha sido incompleta. Como
la vejiga no se vacía por completo en cada micción, tiene que orinar con más
frecuencia, sobre todo por la noche (nicturia) y la necesidad se vuelve cada vez
más imperiosa. El volumen y la fuerza del flujo de orina pueden reducirse
notablemente, y puede haber goteo al final de la micción. Finalmente, la vejiga
puede llenarse en exceso, provocando incontinencia urinaria.
Algunas pequeñas venas de la uretra y de la vejiga pueden
reventar cuando el paciente se esfuerza por orinar, y ello hace que aparezca
sangre en la orina. La obstrucción completa puede imposibilitar la micción, lo
cual produce una sensación de saciedad y luego un dolor agudo en la parte
inferior del abdomen.
Las infecciones de la vejiga pueden causar una sensación
de quemazón durante la micción y también fiebre. El residuo de la orina que
se devuelve también aumenta la presión sobre los riñones, pero rara vez
produce permanentes lesiones del riñón.
Diagnóstico
El médico que sospecha un caso de hiperplasia benigna de
próstata basándose en los síntomas realiza una exploración física. Al
palpar la próstata durante un examen rectal, el médico generalmente puede
determinar si está agrandada. También buscará nódulos, que pueden indicar la
presencia de cáncer, y comprobará si existe dolor, lo cual puede ser indicio
de infección.
En general se realizan análisis de sangre que miden la
función renal, así como otras pruebas que determinan si una persona tiene cáncer
de próstata. Estos análisis miden las concentraciones de antígeno específico
prostático (AEP). Los resultados muestran valores elevados en un 30 o en un 50
por ciento de los hombres con hiperplasia benigna de próstata. Dicho incremento
significa que debería llevarse a cabo otra evaluación para determinar si la
persona tiene cáncer de próstata, pero no significa que así sea.
En ocasiones, es necesario realizar más pruebas. El médico
puede usar un catéter para medir la cantidad de orina que queda en la vejiga
tras la micción. Sin embargo, lo más común es que el médico haga orinar a la
persona en un urofluómetro (un instrumento que mide el flujo urinario). Un
examen con ultrasonidos (ecografía) puede medir el tamaño de la próstata y
ayuda a determinar si el cáncer es una causa posible. En raras ocasiones, el médico
pasa un endoscopio (un tubo flexible que permite visualizar) hasta la uretra
para determinar si el flujo de orina está obstaculizado por otra razón que no
sea el crecimiento de la próstata.
Tratamiento
Los síntomas pueden aliviarse con fármacos alfa-adrenérgicos
que relajan los músculos de la salida de la vejiga, como la terazosina y la
doxazosina. Para reducir el tamaño de la próstata y posponer la necesidad de
cirugía, pueden administrarse medicamentos como el finasteride, pero la mejoría
de los síntomas puede tardar en producirse hasta 3 meses o más. Se requiere un
tratamiento adicional si los síntomas se vuelven insoportables, el conducto
urinario se infecta, el riñón comienza a dejar de funcionar o el flujo de
orina resulta completamente obstaculizado. Un hombre que no puede orinar en
absoluto necesita que se le coloque un catéter de Foley para drenar la vejiga.
Cualquier infección se trata con antibióticos.
Tacto rectal
Con el tacto rectal se logra palpar la próstata,que,
en la ilustración, presenta un nódulo de origen tumoral.
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La cirugía es la opción que más alivia los síntomas. El
procedimiento más frecuente es la resección transuretral de la próstata,
mediante la cual el médico introduce un endoscopio hasta la uretra y elimina
parte de la próstata. Este procedimiento no requiere una incisión quirúrgica
y, en general, se administra un anestésico inyectado en la columna vertebral.
Sin embargo, el 5 por ciento de los varones que se someten a esta intervención,
o incluso menos, sufren incontinencia urinaria. En raras ocasiones, el sujeto
sufre de impotencia, necesita que se le dilate la uretra o requiere otra resección
transuretral en los 3 años siguientes. Otra alternativa es utilizar un
endoscopio equipado con un láser para quemar el tejido prostático, causando
menos daño a los nervios y menos complicaciones. Sin embargo, hasta la fecha no
existen estudios sobre las consecuencias de este procedimiento a largo plazo.
Otros tratamientos probados recientemente son el uso de calor por microondas
para reducir el tejido prostático y el uso de un globo para dilatar la uretra.
Cáncer de próstata
El cáncer de próstata es extremadamente frecuente, aun
cuando su causa exacta sea desconocida. Cuando se examina al microscopio el
tejido prostático obtenido tras una intervención quirúrgica o en una autopsia,
se encuentra cáncer en el 50 por ciento de los hombres mayores de 70 años y prácticamente
en todos los mayores de 90. La mayoría de estos cánceres nunca presenta síntomas
porque crecen muy lentamente; sin embargo, algunos cánceres de próstata sí
crecen de forma más agresiva y se extienden por todo el cuerpo. Aun cuando
menos del 3 por ciento de los hombres que padecen esta enfermedad muere a causa
de ella, en muchos países, el cáncer de próstata es aún la segunda causa de
muerte más frecuente entre los varones.
Síntomas
En general, el cáncer de próstata crece lentamente y no
presenta síntomas, a menos que se encuentre en estado avanzado. A veces los síntomas
parecen similares a los de la hiperplasia benigna de próstata, incluyendo la
dificultad para orinar y la necesidad de hacerlo con frecuencia. Estos síntomas
aparecen porque el cáncer bloquea parcialmente el flujo por la uretra. Más
adelante, el cáncer de próstata puede provocar orina con sangre o una
repentina retención urinaria.
En algunos casos, el cáncer de próstata no se diagnostica
hasta que se extiende (metástasis) hasta el hueso (típicamente la pelvis, las
costillas y las vértebras) o los riñones, produciendo insuficiencia renal.
El cáncer de hueso tiende a ser doloroso y puede
debilitarlo hasta el punto de causar fracturas. Una vez que el cáncer se ha
extendido, es frecuente que la persona tenga anemia. El cáncer de próstata
también puede extenderse hasta el cerebro, provocando ataques epilépticos,
confusión y otros síntomas mentales o neurológicos.
Diagnóstico
Dado que el cáncer de próstata es tan común, muchos médicos
lo buscan intencionadamente con el fin de poder establecer un diagnóstico en
las primeras fases, cuando aún puede curarse. El mejor modo de buscarlo es
hacer un examen rectal con el dedo y un análisis de sangre una vez al año.
Durante el examen rectal, el médico palpa la próstata. Si la persona tiene cáncer,
el médico suele percibir un nódulo. El análisis de sangre mide el valor de
antígeno específico prostático (AEP), una sustancia cuya concentración se
eleva habitualmente en las personas que presentan cáncer de próstata, pero que
también puede aparecer en altas cantidades (aunque, en general, en menor
proporción) en pacientes con hiperplasia benigna de próstata. Esta prueba no
alcanza a descubrir un tercio de los cánceres de próstata (falso resultado
negativo) y en alrededor del 60 por ciento de las veces indica cáncer cuando en
realidad no lo hay (falso resultado positivo).
A pesar de que el examen aumenta las probabilidades de
detectar el cáncer en sus primeras fases, también puede suponer realizar
costosas e innecesarias pruebas diagnósticas y establecer un tratamiento sobre
la base de un resultado falso positivo. Algunas organizaciones recomiendan
realizar una determinación de AEP cada año para detectar la presencia de cáncer,
mientras que otras no lo incluyen como una prueba de detecciðn sistemática.
Si el médico percibe un nódulo, puede examinar más
detenidamente la próstata con una ecografía, un examen que utiliza ondas
sonoras. Si este examen revela la presencia de un nódulo sospechoso, el médico
generalmente obtiene varias muestras de tejido de la próstata. La persona
recibe sólo un anestésico local antes de intervención y no se requiere
hospitalización. Las muestras de tejido son examinadas al microscopio y pueden
efectuarse en ellas ciertas pruebas bioquímicas. Estas pruebas ayudan a
determinar si el cáncer es de tipo agresivo, que tiene probabilidades de
extenderse con rapidez, o bien si es de tipo corriente, que tiende a crecer y a
extenderse lentamente. También indican hasta qué punto se ha extendido el cáncer
dentro de la glándula. Los tumores óseos metastásicos pueden ser detectados
con radiografías o bien mediante una gammagrafía de los huesos.
Existen dos parámetros que ayudan al médico a determinar
el curso posible del cáncer y el mejor tratamiento.
- Hasta dónde se ha extendido. Si el cáncer está
confinado a una parte pequeña de la glándula de la próstata, en general,
pasarán muchos años antes de que se extienda a las áreas que rodean la glándula
y después al hueso y a otras partes del cuerpo.
- El grado de malignidad de las células. Las células del
cáncer de próstata que se ven más distorsionadas al examinarlas al
microscopio tienden a crecer y a extenderse con mayor rapidez.
Tratamiento
El tratamiento puede afectar gravemente a la forma de vida
de la persona. La cirugía mayor, la radioterapia y los fármacos contra el cáncer
de próstata suelen producir impotencia y pueden provocar incontinencia. El
tratamiento proporciona menos ventajas a los hombres de más de 70 años que a
los más jóvenes, ya que los de mayor edad tienen más probabilidades de morir
debido a otras causas. Muchos hombres enfermos de cáncer de próstata, en
especial los de mayor edad con un cáncer en su fase inicial, deciden que es
mejor esperar y observar.
Cuando un sujeto y su médico deciden que es necesario
seguir un tratamiento, el tipo de terapia dependerá del alcance de la
enfermedad. Por lo general, el cáncer confinado a la próstata puede curarse
extirpando la próstata quirúrgicamente o bien con radioterapia. En los hombres
sexualmente activos que padecen ciertos tipos de cáncer, puede optarse por un
procedimiento quirúrgico llamado prostatectomía radical de preservación de la
potencia. Este procedimiento, que preserva ciertos nervios, mantiene la potencia
sexual en alrededor del 75 por ciento de los pacientes. Menos del 5 por ciento
presenta incontinencia. Sin embargo, el procedimiento tiene menos probabilidades
de curar la enfermedad en los tipos de cáncer más agresivos y no tiene ningún
sentido efectuarlo en los casos en los que el cáncer se ha extendido más allá
de la próstata.
La radioterapia puede ser utilizada para tratar el cáncer
confinado a la próstata. También se trata de una opción válida cuando el cáncer
ha invadido los tejidos que rodean la próstata pero no se ha extendido hasta órganos
más distantes. La radiación se aplica con un aparato de emisión externa o
bien mediante implantes radiactivos que se insertan en la próstata.
El cáncer de próstata metastásico avanzado no se cura,
pero los síntomas pueden aliviarse. Como muchos cánceres de próstata dependen
de los valores de testosterona que tenga la persona, los tratamientos que
bloquean los efectos de esta hormona pueden reducir el crecimiento de los
tumores. Aproximadamente el 80 por ciento de los hombres que padecen cáncer de
próstata presenta una respuesta positiva al tratamiento que bloquea dichos
efectos. Una forma de bloquearlos es tomar ciertos medicamentos, como el
leuprolide. Sin embargo, este tratamiento provoca cambios significativos en el
organismo, incluyendo reducción de la libido, impotencia y crecimiento de las
mamas (ginecomastia). Además, en casi un tercio de los hombres con enfermedad
avanzada, el cáncer resiste a dicho tratamiento al cabo de un año.
La extirpación de ambos testículos (orquiectomía
bilateral) reduce notablemente los valores de testosterona, pero los efectos físicos
y psicológicos hacen que este procedimiento resulte inaceptable para algunos
hombres. Sin embargo, es eficaz, no necesita tratamientos repetitivos, es menos
costoso que la terapia con medicamentos y no requiere siquiera un día completo
de hospitalización. El cáncer de hueso, que provoca dolor y que no responde a
otros tratamientos, puede ser tratado con radioterapia o con fármacos que
puedan reducir los tumores, como el mestranol.
Prostatitis
La prostatitis es una inflamación de la próstata.
En general, la prostatitis no se debe a una infección que
se pueda identificar pero, en ocasiones, alguna infección bacteriana se
extiende hasta la próstata desde el tracto urinario.
La infección de la próstata causa dolor en la ingle,
entre el pene y el ano y en la parte inferior de la espalda, así como escalofríos
y fiebre. El paciente también puede necesitar orinar con frecuencia y de forma
imperiosa y puede aparecer sangre en la orina. La infección bacteriana puede
extenderse al escroto, causando intenso malestar, hinchazón y dolor muy fuerte
cuando se toca la zona afectada. Incluso se puede experimentar impotencia debido
al dolor.
La prostatitis también puede ser el resultado de
infecciones por hongos, virus y protozoos.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico de prostatitis generalmente se basa en los
síntomas y en la exploración física. Cuando el médico realiza un examen
rectal, la próstata puede hincharse y volverse dolorosa al tacto. En ciertas
ocasiones, el médico puede obtener una muestra de orina o de secreción para su
cultivo, aplicando presión sobre la próstata durante el examen.
Cuando la prostatitis no está causada por una infección,
los baños de asiento calientes (baños en los que la persona se sienta), el
masaje periódico de la próstata y la eyaculación frecuente son actividades
recomendadas para aliviar los síntomas. Un analgésico, como el paracetamol o
la aspirina, puede ser necesario para reducir el dolor. El hecho de tomar
laxantes y beber mucho líquido también ayuda a aliviar los síntomas.
Cuando la prostatitis está provocada por una infección
bacteriana, debe administrarse un antibiótico oral, como el
trimetoprim-sulfametoxazol, du-rante 30 o 90 días. Tomar antibióticos durante
menos tiempo sólo puede curar parcialmente la infección y derivar en una
infección crónica.
Cáncer testicular
El cáncer testicular puede provocar el crecimiento de un
testículo o la aparición de un bulto en el escroto. La mayoría de los bultos
que aparecen en el escroto no están causados por el cáncer testicular, pero
los que se forman en los testículos sí.
La causa del cáncer testicular es desconocida, pero los
varones cuyos testículos no descendieron al escroto antes de los 3 años de
edad tienen muchas más probabilidades de desarrollar cáncer testicular que
aquellos cuyos testículos descendieron dentro de esa edad. La mayoría de los
casos de cáncer testicular se desarrollan en hombres menores de 40 años.
Cuatro clases de cáncer pueden desarrollarse en los testículos:
seminoma, teratoma, carcinoma embrionario y coriocarcinoma.
Síntomas y diagnóstico
El cáncer testicular produce un bulto consistente
creciente en el escroto, lo cual puede resultar doloroso. A veces, los vasos
sanguíneos se rompen dentro del tumor y, como resultado, se forma una masa que
crece rápidamente y causa un fuerte dolor. Un bulto duro en el testículo debe
considerarse seriamente y debe ser examinado de inmediato por un médico.
Una exploración física y una ecografía ayudan al médico
a determinar si el bulto se ha originado en el testículo. Si el bulto parece
ser una masa sólida, especialmente si se encuentra en el testículo, se extirpa
una pequeña porción de tejido para analizarlo al microscopio (biopsia). El
paciente recibe un anestésico local antes de la intervención y el testículo
no resulta afectado. Los valores de dos proteínas en la sangre, la
alfa-fetoproteína y la gonadotropina coriónica, tienden a ser elevados en los
hombres que padecen cáncer testicular. Los análisis de sangre pueden
utilizarse tanto para buscar cáncer como para controlar el efecto del
tratamiento. Si los valores suben después del tratamiento, el cáncer puede
haber vuelto a aparecer.
Tratamiento
El tratamiento inicial para el cáncer testicular es la
extirpación quirúrgica de la totalidad del testículo. El otro testículo no
se extirpa para que el sujeto tenga valores adecuados de hormonas masculinas y
siga siendo fértil. En ciertos tipos de tumores, también pueden extirparse los
ganglios linfáticos del abdomen puesto que el cáncer tiende a extenderse
primero hacia ellos.
El tratamiento puede incluir radioterapia y cirugía,
especialmente en casos de seminoma. La radiación suele concentrarse en los
ganglios linfáticos del abdomen, del tórax y del cuello para intentar destruir
las células cancerosas que se hayan extendido allí. El cáncer testicular que
se ha expandido suele curarse con una combinación de cirugía y de
quimioterapia. El pronóstico depende de la variedad y del alcance del tumor. Más
del 80 por ciento de los hombres con seminomas, teratomas o carcinomas
embrionarios sobrevive 5 años o más. Esta capacidad para curar la mayoría de
los cánceres testiculares metastásicos es uno de los grandes triunfos de la
terapia contra el cáncer. Muy pocos casos con coriocarcinoma altamente maligno,
un tumor muy poco frecuente, logran sobrevivir siquiera 5 años.
| Torsión testicular |
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Torsión testicular
La torsión testicular se produce cuando un testículo se
retuerce en su cordón espermático.
La torsión testicular es el resultado de un desarrollo
anormal del cordón espermático o de la membrana que recubre el testículo. En
general, se produce en los varones entre la pubertad y los 25 años; sin
embargo, puede suceder a cualquier edad. La torsión testicular se produce tras
una actividad extenuante o bien puede tener lugar sin razón aparente.
De inmediato, se produce un dolor agudo y tumefacción del
escroto, además de náuseas y vómitos. El médico puede diagnosticar la
enfermedad basándose sólo en la descripción que el paciente hace de sus síntomas
y en los que haya encontrado tras el examen físico. Alternativamente, el médico
puede recurrir a los exámenes con isótopos radiactivos para diagnosticar la
enfermedad; sin embargo, los resultados de la prueba no son siempre fiables. La
ecografía de color con análisis de flujo, que muestra tanto el tejido
testicular como el flujo de sangre, suele ser la exploración más utilizada. El
cordón retorcido corta el suministro de sangre al testículo. En consecuencia,
la única esperanza de salvar el testículo es la cirugía para desenrollar el
cordón dentro de las 24 horas siguientes a la aparición de los síntomas.
Durante la cirugía, se comprueba el estado del otro testículo y habitualmente
también se fija para prevenir la torsión del otro lado.
Hernia inguinal
En la hernia inguinal, una porción del intestino
se abre paso por un orificio de la pared abdominal hacia el canal
inguinal, el conducto por el que descienden los testículos hacia el
escroto en la vida fetal.
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| Anatomía normal |
Hernia inguinal |
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Hernia inguinal
En la hernia inguinal, el intestino hace presión desde un
orificio que se encuentra en la pared abdominal hasta el canal inguinal (el
conducto por el cual descienden los testículos desde el abdomen hacia el
escroto poco antes del nacimiento).
Cuando la hernia se produce porque el orificio es más
holgado o débil de lo normal en el nacimiento, recibe el nombre de hernia congénita
o indirecta. Cuando el paso del intestino se debe a un defecto en la base del
canal inguinal, el trastorno recibe el nombre de hernia adquirida o directa.
En ambas clases de hernia inguinal, el intestino puede
empujar hacia el escroto, generalmente produciendo una protuberancia indolora en
la ingle y en el escroto. La protuberancia puede crecer cuando el sujeto se pone
de pie y encogerse cuando se acuesta, porque el contenido se mueve hacia atrás
y hacia adelante con la gravedad. Puede recomendarse recurrir a la cirugía
dependiendo del tamaño de la hernia y del malestar que causa. Si una porción
del intestino queda atrapada en el escroto, el suministro de sangre puede
resultar interrumpido y dicha porción de intestino puede volverse gangrenosa.
En este caso, se lleva a cabo una intervención quirúrgica de urgencia para
sacar el intestino del canal inguinal y cerrar el orificio para que la hernia no
se repita.
Otros trastornos del escroto y de los testículos
La orquiepididimitis es la inflamación del epidídimo y
del testículo. Puede ser una complicación de una infección de la vejiga, una
uretritis no específica, gonorrea, cirugía de la próstata o un procedimiento
como la cateterización de la vejiga urinaria. El testículo se hincha y duele y
también puede estar caliente al tacto. En general, hay líquido en el saco del
escroto. La persona también puede tener fiebre. El tratamiento suele incluir
antibióticos orales, reposo en cama, compresas de hielo aplicadas sobre el
escroto y un aparato suspensorio que lo sujete. Quizás sea necesario recurrir
al paracetamol o a otros calmantes del dolor. En ciertos casos, se forma un
absceso (acumulación de pus) que, al tacto, resulta como un bulto blando en el
escroto. El absceso tiende a drenar por sí solo, pero en determinados casos es
necesario practicar un drenaje quirúrgico.
| Varicocele |
Hidrocele |
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La parotiditis es una infección vírica que, en general,
afecta a los niños; si un adulto contrae parotiditis, los testículos pueden
resultar afectados. La enfermedad produce una dolorosa hinchazón, la cual puede
perjudicar de forma permanente la capacidad de los testículos para producir
esperma.
Un hidrocele es una acumulación de líquido en la membrana
que cubre los testículos, que causa una hinchazón blanda en uno de ellos. La
enfermedad puede manifestarse en el momento del nacimiento o bien desarrollarse
con el paso de los años. El hidrocele generalmente resulta indoloro, pero su
volumen puede volverse tan grande que deba recurrirse a la extirpación quirúrgica
para eliminar la molestia.
Un hematocele es una acumulación de sangre que
generalmente aparece después de una lesión en el escroto. A veces la sangre se
resorbe sin tratamiento, pero los hematoceles de gran tamaño suelen necesitar
extirpación quirúrgica.
Un espermatocele es una acumulación de fluido que contiene
esperma, localizada justo al lado del epidídimo. Si el espermatocele aumenta
mucho de tamaño o se vuelve molesto acaba extirpándose quirúrgicamente.
Un varicocele es una masa de venas alargadas, anchas y con
forma de gusano, localizadas en el escroto, muy similares a las venas varicosas.
El varicocele suele aparecer en el lado izquierdo del escroto y, al tacto, se
parece a un saco de gusanos. La masa resulta evidente cuando el sujeto se pone
de pie, pero, en general, desaparece cuando se acuesta, porque se reduce el
flujo de sangre que se dirige hacia las venas dilatadas.
Un varicocele puede ser corregido quirúrgicamente si
provoca la sensación de que el escroto se encuentra incómodamente lleno o bien
si disminuye la fertilidad.
El incremento de la circuncisión que se practica en el recién nacido en los
diferentes países, considerados como desarrollados, ha propiciado desde hace años,
serios trabajos de investigación clínica para evaluar un procedimiento no
mutilante y al que desde entonces le hemos llamado sinequitomía prepucial
o simplemente sinequitomía, como una nominación de entendimiento.
Aunque el tema pudiera carece de interés para el cirujano, esperamos se le
contemple haciendo a un lado la técnica quirúrgica y se le juzgue en toda su
magnitud de reflexión ecléctica futura y en lo vasto de su proporción numérica.
No es posible dejar de mencionar las consideraciones fundamentales por las
cuales se estima innecesaria y perjudicial la circuncisión sistemática en el
recién nacido o la indiscriminada en los niños mayorcitos y que son:
- Una de las leyes fundamentales que rige a la cirugía es aquella que se
refiere a que ningún órgano o parte orgánica se debe extirpar si no esté
enferma. Excepcionalmente se podrá contrariar este precepto, que de no
continuar vigorizándose, nos pondría en el camino de la adenoamigdalectomía,
de la apendicectomía o de la extirpación dentaria profiláctica, por
ejemplo. Es así como permanece incorruptible el que no deberá practicarse
intervención quirúrgica alguna sin estar plenamente justificada.
- El 100% de todos los niños recién nacidos presentan una sinequia congénita
balanoprepucial, que no es sino una etapa funcional transitoria y temporal y
que, en alrededor de 90% de los niños que cumplen tres años, prácticamente
ha desaparecido, por lo que no es razonable ningún tipo de cercenación
profiláctica del prepucio desde el punto de vista de una frecuencia estadística.
- Las indicaciones precisas para ejecutar la circuncisión en el niño son
inexistentes y, más aún, lo son a partir del advenimiento de la
sinequiotomía prepucial, proceso sistemático en el lactante menor, después
de los tres meses, que ha logrado el abatimiento de la patología atribuible
al prepucio. La sinequiotomía, como las inmunizaciones, ha logrado
desterrar a la vieja patología prepucial; fimosis, balanopostitis, quiste
esmegmático, parafimosis, etcétera.
- La ignorancia acerca de las funciones del prepucio, el desconocimiento de
lo anticientífico y del por qué es inútil y perjudicial la circuncisión
y la ganancia ilícita que propicia este recurso a los falsos médicos, son
los tres principales motivos de la postectomía en el niño, que transgreden
los principios de la responsabilidad profesional de la ética y de la
deontología médica.
- La invocación que hace años fue sustentada vigorosamente en el sentido
de que el cáncer cervicouterino era menos frecuente entre algunos grupos étnicos
en quienes sistemáticamente a sus varones se les había practicado la
circuncisión durante la etapa del recién nacido, cayó por su propio peso
cuando numerosos trabajos comprobaron exactamente lo contrario para otros
varios grupos raciales.
- El carácter potencialmente cancerígeno del esmegma, producido por las glándulas
de Tysson y en cual efectivamente se acumula más en los no circuncisos
desaseados, incita a recomendar más a la sinequiotiomía, al uso del agua y
del jabón, pero por ningún motivo la amputación del prepucio.
- El prepucio es un elemento protector para el balano y las formaciones que
éste incluye, desde la etapa intrauterina por ser una cubierta preservativa
para las finas y delicadas terminaciones nerviosas del glande y que son
origen de los estímulos propiciadores de la cópula.
- Las enciclopedias populares definen al prepucio, equivocadamente, como una
membrana o como una pielecita (Foreskin, en EUA) y desde estudiantes se nos
dio a entender que dicha cubierta o capote era un vestigio o remanente. Nada
más equivocado, puesto que nuestros estudios histológicos seriados
practicados en cadáveres desde preniños hasta ancianos, han demostrado la
existencia de fibras musculares en el prepucio, que por cierto son
continuidad de las de falo, llamadas por nosotros dartos prepucial (Straffon).
Estas fibras musculares prepuciales, en mayor o menor grado se suman a las
del falo durante la erección peneana para producir el estancamiento sanguíneo
en las lagunas fálicas y, por tanto, contribuyen en alguna forma a una
satisfactoria cópula y a la reproducción humana.
- Antropofilogenéticamente el prepucio persiste a través de los siglos sin
modificaci&ocuate;n alguna. De no ser util o hubiera desaparecido o se
hubiera atrofiado.
- La circunstancia de que existen factores psicológicos, ya sugeridos por
Freud, en el sentido de que el rape fálico simbólicamente puede significar
para algunos niños una castración parcial, con los consiguientes
disturbios en el comportamiento sexual, también nos invitaría a evitar la
exéresis prepucial.
- El prepucio no se debe cercenar nunca en el recién nacido ni en ningún
niño, pues muchos procedimientos plásticos, sobre todo peneanos y faciales
(congénitos o adquiridos), requieren de esta cubierta orgánica para
algunos tiempos de reconstrucciones plásticas (por ejemplo, el hipospadias).
- Tal vez el argumento más difícil del demostrar, pero no por ello menos
importante, es el hecho de que algunas mujeres encuentran más placentero el
acto sexual con los no circuncisos y que, por otro lado, algunas encuestas
masculinas informan de una mejor conservación de la libido, más allá de
la madurez, también en los que no fueron sujetos a la extirpación
prepucial.
- La técnica de la circuncisión entraña erogaciones económicas
considerables, que podrían aplicarse a otras condiciones prioritarias de
bienestar y salud.
- El despojo del prepucio en el recién nacido o la sustracción
indiscriminada de él a otras edades infantiles, constituyen un acto
contrario a la carta de la ONU sobre La declaración de los derechos del
niño, la cual hace partícipes a los médicos de la protección para la
salud integral del mismo niño, en lo físico, lo psíquico y lo social. Asi
mismo los Derechos del Recién Nacido (ANPREN) lo exigen.
- En diversos museos, ciudades y pinacotecas encontramos que casi todos los
artistas, escultores o pintores, clásicos, neoclásicos o actuales
prefieren, casi invariablemente, representar al pene con su prepucio, tal
vez en un acto de bella dignificación dándole un gran valor estético.
- En el cristianismo, la circuncisión fue abrogada por el hijo de Dios. A
insistencias del apóstol Pablo, Jesús retiró de su liturgia al inútil y
doloroso recurso, y en su lugar orden&ocute; el bautismo.
- La mayoría de las legislaciones prohiben la esclavitud. La mutilación
(del latín: mutilare: cortar una porción del cuerpo viviente) es
una expresión de la sumisión esclavizante a un Dios, a un superior o a un
vencedor. El prepucio es 100% un elemento sano y por lo tanto no extirpable.
- El cortar una parte sana del niño, además de atentar contra su dignidad
y personalidad jurídica, resulta ser un ilícito ya previsto por las leyes
constitucionales en las garantías otorgadas a la integridad de los
individuos de una nación. La postectomía innecesaria está tipificando,
entre otros, el delito de lesiones y sus variantes.
- Con inusitada frecuencia continúan citándose graves y frecuentes
complicaciones consecutivas a la circuncisión. Los pediatras y los
cirujanos se enfrentan cada vez en mayor número a dichos problemas yatrógenos.
Debemos tener presente que la mejor circuncisión es la que no se hace.
Embriología
Desarrollo embriológico del prepucio. Obsérvese que en el 100% de los recién
nacidos existe la sinequia balanoprepucial.
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Embriología del prepucio
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| Embrión masculino
de 45 mm, donde aún no se aprecia el prepucio. |
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| Preniño próximo a
nacer; observese el prepucio totalmente desarrollado. |
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Sección
sagital de un pene de tres y medio meses de vida intrauterina.
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| Corte sagital de un
pene de cuatro meses de vida intrauterina. Nótese que el prepucio aún
no cubre todo el glande. |
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| Corte sagital del
pene de un preniño próximo a nacer; observese la continuidad uretral y
la presencia del prepucio cubriendo casi todo el glande. |
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| Corte sagital que
permite observar la sinequia balanoprepucial, que se presenta
normalmente en los recién nacidos. |
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Embriología del prepucio: a) Embrión masculino de 45 mm, donde aún no se
aparecía el prepucio. B) Preniño masculino próximo a nacer, obsérvese el
prepucio totalmente desarrollado. C) Sección sagital de un pene de tres y medio
meses de vida intrauterina. D) Corte sagital de un pene de cuatro meses de vida
intrauterina. Nótese que el prepucio aún no cubre todo el glande. D) Corte
sagital del pene de un preniño próximo a nacer; obsérvese la continuidad
uretral y la presencia del prepucio cubriendo casi todo el glande. F) Corte
sagital que permite observar la sinequia balanoprepucial, que se presenta
normalmente en los recién nacidos.
Histología del prepucio
A la constitución del prepucio concurren tres de las cuatro capas del
tegumento peneano. Estas tres capas son las más superficiales: cubierta cutánea,
túnica muscular y túnica mucosa, y falta, en consecuencia, la cubierta
profunda o elástica.
Cubierta cutánea. La piel del pene es notable por su finura, por su
movilidad y por su coloración oscura. Las glándulas sebáceas se encuentran
reducidas a proporciones rudimentarias.
Túnica muscular. Es una continuación de la del pene. En su cara
profunda tiene fibras musculares lisas, la mayor parte longitudinales; las
restantes se disponen en dirección oblicua o transversal, cruzan a las
precedentes en todas direcciones y adoptan un aspecto más o menos plexiforme (músculo
prepucial de Straffon).
En nuestros estudios histológicos seriados, que comprenden desde el preniño
hasta el anciano, hemos podido comprobar siempre la presencia del músculo liso
de disposición plexiforme, antes no descubierto en el prepucio. (Dartos de
Straffon).
Túnica mucosa. Está constituida por tejido celular laxo, muy rica en
fibras elásticas y casi desprovista de grasa. En su espesor discurren los vasos
y nervios superficiales.
Ahora bien, como hecho sobresaliente de esta histología, está el que la
capa tegumentaria, al pasar de la cara superficial del prepucio a su cara
profunda, cambia de naturaleza, se convierte en mucosa del prepucio y conserva
todos sus caracteres al extenderse luego sobre el glande (mucosa del glande).
Carece de glándulas sudoríparas y de vellos, pero posee papilas que recubren
numerosos estratos de células epiteliales. Las glándulas de Tysson residen en
el fondo de la cavidad prepucial y secretan el esmegma. Surco balanoprepucial
El Micropene
¿Qué es el micropene?
El micropene se define como un pene de estructura normal cuyo tamaño está
por debajo del normal para un bebé. Normalmente, la longitud del pene de un varón
recién nacido oscila entre 2,8 y 4,2 centímetros con una circunferencia de 0,9
a 1,3 centímetros. La medición se realiza estirando con cuidado el pene y
midiendo desde la punta hasta la base del mismo. Un pene con una longitud
inferior a 1,9 centímetros generalmente se considera un micropene.
¿Cuáles son las causas del micropene?
El micropene puede ocurrir solo, pero generalmente se presenta en combinación
con otros trastornos. Junto con el micropene es común observar trastornos
hormonales que producen un nivel anormal de las hormonas que participan en el
desarrollo de los órganos sexuales. Dichos trastornos pueden comprometer la glándula
pituitaria o el hipotálamo.
¿Cuáles son los síntomas del micropene?
Si bien cada niño puede experimentar los síntomas de una forma diferente,
el signo más común de un micropene es un pene infantil de un tamaño inferior
a 1,9 centímetros cuando se lo estira cuidadosamente. En algunos casos, durante
la edad adulta se puede observar un recuento bajo de espermatozoides, cuya
consecuencia puede ser infertilidad o una fertilidad disminuida. El micropene
puede o no presentarse junto con otros trastornos. Siempre consulte al médico
de su hijo para el diagnóstico.
¿Cómo se diagnostica un micropene?
El diagnóstico generalmente se realiza mediante un examen físico. Luego, es
posible que deriven a su hijo a diversos especialistas, entre los que se
incluyen un urólogo pediatra (médico que se especializa en los trastornos y el
cuidado del tracto urinario y el tracto genital masculino) y un endocrinólogo
pediatra (médico que se especializa en las hormonas).
Tratamiento para el micropene:
El tratamiento específico para un micropene será determinado por el médico
del niño basándose en lo siguiente:
- la edad de su hijo, su estado general de salud y sus antecedentes médicos
- la gravedad del trastorno
- la tolerancia de su hijo a determinados medicamentos, procedimientos o
terapias
- las expectativas para la evolución del trastorno
- su opinión o preferencia
No existe cura para el micropene. Para algunos niños, se suele indicar
terapia hormonal para estimular el crecimiento del pene. Analizarán con usted
otras opciones terapéuticas.
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